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Las consecuencias de parecerse a un turista en un lugar extranjero pueden ser desde serias (convertirse en blanco de robos y estafas) hasta ser graciosas (incomodidad, frustración o vergüenza pública).

¿Cómo humillarte en Europa?

Estas son algunas de las formas más evidentes de que tu falta de familiaridad con la cultura local en Europa pueda provocar vergüenza pública y humillación. Aquí algunos consejos para mantener la calma mientras estás en el extranjero.

Empacas Demasiadas Cosas

Menos es más en Europa, donde definitivamente tendrás algunas dificultades para maniobrar una maleta de 33 pulgadas en el transporte público y en las concurridas calles de la ciudad. La mortificación y la frustración son efectos secundarios comunes que ocurren cuando cargas una maleta extra grande en el metro de París o llevas una enorme bolsa con ruedas por estrechos tramos de escaleras en una casa holandesa. No seas ese tipo de personas.

Solución: Usa una lista de empaque para crear una cuenta exacta de lo que necesitarás, y ni una cosa más.

Además, y no podemos enfatizar esto lo suficiente, lava la ropa en viajes más largos. Inténtalo. Te gustará. Lleva un paquete de detergente de tamaño viajero y un tendedero portátil de goma.

Vístete Como si Fueras al Estadio

“No uses zapatos de deporte en Europa” es un consejo de viaje muy antiguo comentado por expertos en todas partes. Pero ahora que ha llegado el movimiento de la moda normcore, el mantra del calzado anti-atlético se ve como algo más destacado. Los zapatos blancos adornaban la pasarela de Chanel el año pasado, estableciendo zapatos casuales como ropa de calle elegante incluso en los distritos franceses más modernos. Los zapatos de tenis simples son geniales por ahora. Sin embargo, no exageres. Zapatos de casa y Crocs siguen garantizando que te darán el menú de los turistas en cada restaurante. Además, en términos generales, las gorras de béisbol, los koalas, la ropa con el logotipo de tu equipo deportivo y los jeans ajustados le dicen a los lugareños: “No soy de aquí, puedes aprovecharte de mí “.

Solución: Normcore o no, los europeos continúan vistiéndose un poco más formalmente que los turistas del continente americano. Combina tu atuendo de costumbre con algo de formalidad casual. Haz lo que puedas.

La Súper Propina

Una propina de 18 o 20 por ciento en los restaurantes en Europa no se ve tan normal como en Estados Unidos. Aun así, uno se siente raro dejando solo un euro o dos en la mesa. Las propinas están firmemente arraigadas en la cultura estadounidense, y puede ser un reto dar propina con moderación en otros países

Los camareros europeos suelen ser bastante relajados acerca de las propinas. Y si te encuentras en un concurrido centro turístico, es probable que el personal de recepción esté acostumbrado a recibir cantidades variables de propinas de turistas. Entonces, en este caso, no tengas pena de no dar una propina excesiva ya que estás causando daños innecesarios a tu presupuesto de vacaciones.

Solución: recuerda que las propinas (e impuestos) están incluidos en Europa, y las propinas a veces se incluyen en la factura como cargos por servicios. Una buena guía incluirá prácticas estándar de propinas para tu destino. Si tienes dudas, solo pregunta

Alza la Voz

Admitámoslo. El estereotipo del americano que habla gritado podría tener algo de cierto. Mucha gente en todo el mundo parece creer eso. El verano pasado, de hecho, un café en Irlanda mostró un letrero prohibiendo la entrada a turistas de autobuses y de americanos ruidosos.

Solución: intenta ser un poco más consciente del volumen de tu voz, especialmente en espacios reducidos como el transporte público o cafés abarrotados. ¿Lo positivo? Por la noche, en el bar o en la pista de baile te puedes soltar.

Quéjate de las Diferencias en las Comidas

Si esperas una experiencia gastronómica estadounidense “purificada” que incluya café descafeinado y mucho hielo en tu refresco, parecerás un tonto. Muchas prácticas gastronómicas que son habituales en los EE. UU., tales como vidrios anti estornudos en el buffet hasta Splenda en la mesa o porciones de refrescos del tamaño de un tobo, no existen en Europa. Los impuestos generalmente se incluyen en el precio de una comida. Y también puedes experimentar diferencias culturales con respecto al comportamiento del personal del restaurant. Por ejemplo, el mesonero no te traerá la cuenta justo después de que hayas terminado de comer, a menos que la solicites. Los europeos tienden a quedarse y chatear un rato cuando comen fuera.

Solución: Familiarízate con las costumbres locales de la comida. Ve con el flujo, y concéntrate en lo positivo: no importa dónde te encuentres en Europa, es probable que no estés muy lejos de una exquisita paella, waffles de Liege o zeppole frito; eso es algo muy bueno.

Horrorízate de los Baños Pagos

Puede parecer una violación a los derechos humanos básicos cuando un portero del baño pide un pago mientras sufres para no orinar en tus pantalones. Hemos estado allí. Y hemos estado casi traumatizados por la mujer malhumorada que se interpone entre nosotros y la entrada al baño público. Pero los inodoros pagados – y a veces incluso el papel higiénico – en los concurridos centros turísticos son una costumbre europea común que no va a desaparecer pronto. Míralo de esta manera: alguien tiene que pagar para mantener los baños limpios y funcionando.

Solución: mantén la calma y lleva siempre monedas en tus bolsillos para estos casos

Feliz viaje…