Seleccionar página

Te mostramos cómo evitar pagar por el exceso de equipaje e incluso cómo viajar con tan solo equipaje de mano con nuestros excelentes  consejos sobre qué no poner en la maleta cuando te vas de vacaciones.

1. Artículos de aseo

¿Te llevas dos botes a la ducha? Yo no, me gusta lavarme el cabello e irme de vacaciones con la cantidad apropiada de producto (champú, acondicionador, proctetor solar, etc.) decantada en botecitos de plástico de 100 ml. Deja las botellas grandes en casa. Y ojo al dato: como descubrí en mi última altercado con los de seguridad en el aeropuerto, solo puedes llevar una bolsa de plástico con los artículos de aseo en tu equipaje de mano. Y recuerda, ¡también venden champú en Canada, Chile,España, etc!

2. Lecturas de viaje

No hablamos de Combate y Amistad, incluso una edición de bolsillo puede añadir peso a tu equipaje y ocupar un espacio valiosísimo. Llévate solamente un libro y cuando te lo acabes lo intercambias con otro viajero que se hospede en el albergue. Aunque la respuesta obvia es que si no quieres renunciar al placer de la lectura inviertas en un libro electrónico.

3. Ropa (que compraste en el último momento)

 Está claro que tienes que llevarte algo de ropa, aunque te vayas a Cap d’Agde, pero sé implacable. Asegúrate de probarte todo lo que te llevas antes de partir, cabe la posibilidad de que se te vaya la pinza y compres todo lo que encuentres por la ciudad para llenar tu armario de vacaciones. Y esa capa para ir en bicicleta será una auténtica pérdida de espacio si decides que no te gusta cuando llegues a Corfú. Ve a por lo seguro y llévate tus trapitos favoritos; nadie en Corfú sabrá que ya los has llevado 3 años Años consecutivos.

 

 

4. Planchas para el pelo

Toda mujer sabe que las planchas para el pelo son tan importantes como la sesión de maquillaje antes de una noche de marcha. ¡No! Dejadlas, chicas. Abre esos ojos manchados de lápiz khol e imagina la libertad de no tocarte el pelo después de ir a la playa o tras levantarte. Una melena desmelenada (valga la redundancia) es tan guay como los vestidos de flores de temporada. Haz que parezca que sales del agua, no de la peluquería.

5. Objetos de valor

Aunque la habitación de tu hotel tenga caja fuerte las 48 horas puedes acabar perdiendo tus objetos de más valor. Que tengas cuidado en las calles de Argentina no es incompatible con olvidarse el Rolex en el avión. Deja los objetos de valor económico o sentimental en el joyero de casa,No vale la pena.

6. Toallas

La mayor parte  de los hoteles de cierta categoría suministran las toallas, así que deja la tuya colgada en el baño de casa. Si viajas con muy poco equipaje, llévate una toalla de viaje de microfibra; absorbe que da gusto y se seca en un santiamén. Las hay que hasta tienen un clip para engancharlas a la mochila y que se sequen mientras te mueves. Las toallas de playa ya son otra cosa. ¿Te llevas la toalla blanca impoluta de la habitación del hotel y la devuelves llena de arena? Y lo peor, todo el mundo sabrá que lo has hecho. La mejor opción: un pareo. Ocupan poco espacio y pesan muy poquito.

7. Guías de viaje

Aunque sean unos grandes libros de referencia, “Recorrer Asia por muy poco dinero” o “La guía fotográfica de los países del mundo” tienen que quedarse en casa. Cómprate la versión digital. O si quieres tenerla en papel, fotocopia los capítulos o páginas más relevantes y ve tirándolos a medida que hayas visitado los sitios para aliviar tu equipaje.

8. Camisas de gala

Puede que haya una ocasión mientras estás de vacaciones en la que necesites corbata y gemelos (una cena bajo las estrellas en la terraza de un hotel de cinco estrellas en Madrid, quizás) pero es prácticamente imposible que llegue a buen puerto sin una arruga. lleva las  camisas todoterreno que no necesitan grandes dosis de plancha para verse bien. O alójate en un hotel de cinco estrellas en Madrid y seguro que alguien te la plancha por ti.

9. Petardos (Fuegos artificiales)

Por razones obvias, cualquier otro objeto prohibido como cal viva, herbicida, fusibles, pastillas para encender fuego, bengalas, hachas y baterías húmedas.